Con sus libros, Sor Nubia, además de 
enriquecer el alma de quienes lo leen, 
logra cubrir algunas necesidades de 
niños y niñas que permanecen en 
La Casa Hogar Asilo San Antonio.

Aunque es nacida y graduada de maestra normalista en Colombia, Sor Nubia Marín Nieto, ya lleva 32 años en Venezuela, donde se graduó de Licenciada Literatura en la Universidad Católica del Táchira. Desde hace ya diez años es la directora de la Casa Hogar Asilo San Antonio, en donde despliega una hermosa labor humana. “La misión mía es educar, comencé a ser educadora desde los 17 años, pero mi labor no sólo es dirigir y orientar, sino estar con los niños y formarlos ”. De niña recuerda haber sido tremenda, cosa que en su expediente escolar le mereció una baja calificación, la cual conserva como testimonio para comprender la individualidad de cada persona y explicar a otros que no se puede desmerecer a ningún niño por su comportamiento, sino que las conductas pueden ser encaminadas, ejemplo de esto es ella misma. La serenidad de sus palabras dejan lucir el amor hacia los demás y le preocupan los niños, “la palabra asilo significa refugio y el carisma nuestro en el Asilo San Antonio son los niños, que de acuerdo a las necesidades del momento actual la educación es mixta, cada uno con sus potencialidades, con sus virtudes y deficiencias nos complementamos en la vida social, humana y cristiana; es un colorido hermoso ver como crecen los varones y las niñas en un ambiente de mucho respeto, en medio de un mundo tan convulsionado y tan agitado como es el de hoy”. 

Sor Nubia no es una monja que se amilana frente al tema de la política, el país y sus problemas; “del país me preocupa la profunda división que hay, porque no está la verdad en un extremo ni en otro, como religiosa ante todo soy educadora, mucha gente dice no quiero saber nada de política, pues yo si quiero saber de política porque la palabra política significa búsqueda del bien común, pero no me inclino hacia ningún partido, porque mi partido es la educación ...con mi grano de arena quiero buscar la unidad, en mi libro anterior que se llama ‘Tiempo de Amar’ hay un capítulo que se llama ‘Diversidad’ donde explico que si alguien piensa diferente al otro, no por esa razón puede ser su enemigo”. Aunque está sumergida en el mundo de la bondad, no escapa a temas actuales, “la ciencia y la literatura nos ayudan a conocer a Dios y los valores”, y esa misma claridad la ha llevado a ser escritora de cuatro libros, “Mi primer libro se llama ‘Tiempo para amar, tiempo para servir’, el siguiente es ‘Desarrugando el Alma’ porque como ahora se habla tanto de la farmacia cosmética, entonces me pregunto: ¿quién se ocupa de desarrugar el alma?; es un libro muy humano que se basa en lo más sencillo del mundo: el amor, el tercer libro, que ya casi está concluido se titula ‘Una llamada’, que no es sólo para la vida religiosa, el matrimonio o para el celibato, sino para todo aquel que tiene una vocación en la vida. Y el cuarto que es el que mas tiempo llevo escribiendo es sobre la historia de mi vocación, desde muy niña, y no lo he querido aun sacar porque es como ventilar el alma, sin embargo pienso que si debo hacerlo porque la vida religiosa no esta hecha de santos de yeso sino de seres de carne y hueso, que sufrimos, amamos, bailamos y lloramos”. 

En sus escritos Sor Nubia reflexiona mucho sobre temas diversos, siempre inspirada por la realidad circundante, pero básicamente el amor a su profesión y a los demás, “lo principal que me inspira es mi profesión de educadora, mi condición de mujer, que puedo ser madre aun sin tener hijos propios, me siento madre de cada niño que se encuentra en la Institución y con mis libros quiero llegar a todos, incluso a los niños, allí expongo lo que somos capaces de ser y hacer, porque nadie da lo que no tiene, como tengo la visión que el mundo es maravilloso, a pesar del dolor, de la sangre que se derrama, la injusticia y tanto egoísmo, yo quiero tocar la sensibilidad de cada uno porque si cada uno cambia su corazón, cambiamos el mundo”. A Sor Nubia seguramente Dios le mostró un talento que era más grande que otros: el de poder expresarse a través de la palabra escrita con sencillez, pero llegando a los corazones con un mensaje que Dios ha depositado en el de ella. No cabe la menor duda de que aunque no es santa ha hecho milagros para convertirse en un modelo humano, religioso y literario, un ejemplo edificante.