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Mantener las energías para vivir la vida como una gran aventura, nos lleva a vivir más hondamente, porque sabemos que convocamos un milagro cada vez que nos paramos de la cama. Tal vez por ello, a medida que el tiempo avanza e implacablemente deja secuelas en el cuerpo, la urgencia por hacer cosas se impone como el mandamiento final. El afán de ser útil -y ya no solamente productivo- es la única misión. Para comprobarlo, está el ejemplo de Don Evencio Chacón Trejo. Compositor, violinista y mandolinista, nacido en Lobatera el 21 de septiembre de 1921, donde formó un hogar junto a Doña Ligia González, fallecida en 1999, del que nacieron Belkis y Gerardo, ambos con talento musical, aún cuando fue Gerardo quien lo desarrollo profesionalmente.
Don Evencio no muestra señales de divismo que le causen problemas, aunque sí parece tenerlos para comportarse como tal, o al menos para seguir conductas que lo identifiquen como un virtuoso. Comenzó en esto de la música inspirado por su padre -Elías Chacón-, quien tocaba el tiple y el bandolín en una orquesta, sin embargo, su entusiasmo lo llevó a formarse musicalmente de manera académica en la Escuela “José Ángel Lamas” de Caracas. En Maracaibo toma estudios de teoría, solfeo y violín, luego completa su formación en la Academia de Música de San Cristóbal hoy Escuela “Miguel Angel Espinel”.
Nunca ha dejado de ser músico; nunca ha abandonado el sonido de los instrumentos musicales, ha formado parte de la Orquesta de Cámara de la Escuela de música “Miguel Ángel Espinel”; de igual manera en la Orquesta Típica “Lira del Táchira” y actualmente es miembro de la “Orquesta Típica del Táchira”. Sólo observando la manera con que el mandolín obedece sus ordenes, explica por qué su presencia es tan necesaria en orquestas y escenarios musicales, una presencia que no solamente se quedará en el recuerdo de quienes le vean actuar, sino que además su nombre ya ha sido plasmado en la historia de la música en Venezuela. Muestra de ello es que uno de los salones de la casa “Steinvorth” lleva su nombre, de igual manera la Fundación Bigott reseña su biografía en: Enciclopedia de la Música en Venezuela; Arturo Martínez en su libro: Apuntes Biográficos y Música Folklórica Tachirense, lo presenta con gran importancia, la Universidad Pedagógica Experimental Libertador, lo nombró Epónimo del XVII Festival local de Voz y más recientemente la Gobernación del Estado Táchira, lo condecoró con la Orden Mérito al Trabajo, en su única clase.
Aunque nunca son suficientes los reconocimientos que merece un artista cabal, Evencio Chacón cuenta en su haber con un buen número de ellos, los cuales le han sido otorgados en reconocimiento por su aporte cultural al acervo musical de Venezuela. Entre las piezas de su repertorio que han sido grabadas destaca el Vals “Tardes de San Cristóbal”, pero no es que sean pocas sus creaciones, pues ha realizado más de ciento cincuenta composiciones, cosa que puede servir como pretexto a cualquier versado de música para proclamarlo maestro musical.
Al verlo, pareciera tratarse de un hombre retraído, pero cuando llega a escena Don Evencio desconoce el miedo y la timidez, porque en el oído de su corazón sólo suena la música, después de todo: “ lo importante es lo que toco...”
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