Son atípicos en un panorama musical en el que se rinde tributo a las raíces folclóricas; su estilo de
rock alternativo está más emparentado con bandas como Incubus y Hoobastank.
Humberto, Martín, Eybar y Carlos conforman un cuarteto al que hay que seguirle la pista.
Por ahora sólo es posible verlos en ciertos festivales, eventos colegiales, cafés, sitios nocturnos y conciertos.
Con su música, Twamb ha conseguido personalidad propia gracias a que cada tema tiene alma
y respira por sí mismo.A finales de los noventa, mientras en Venezuela se hablaba de macro y micro economía, de planes de contingencia, de deterioro de la clase media y demás menudencias, unos jóvenes en San Cristóbal, decidieron enrolarse en las filas de quienes hacen, y no en las de los que dicen. Sólo contaban con sus gargantas, una guitarra y un bajo para fundar una agrupación musical dentro del colegio donde estudiaban. Pero los pocos recursos no fueron impedimento para que sus melodías y estilo propio, lograran captar la atención del estudiantado, lo que les ayudó de inmediato a promocionarse dentro del público joven siendo solicitados en otros eventos estudiantiles, algunos espectáculos y fiestas. Una vez concluida la etapa del bachillerato -pero no así el deseo de continuar con los planes artísticos- se proponen orientar de manera profesional al grupo y, para lograrlo, hacen algunos ajustes que son los que finalmente determinan cómo quedaría integrada la nueva banda. De este modo, logran reunirse bajo una misma idea cuatro jóvenes quienes, por coincidencia nacieron en 1986; sin embargo, a pesar de esta casualidad, cada uno cuenta con un talento propio que los diferencia pero también los ensambla musicalmente: Martín Paz encuentra en su voz el mejor aliado, Humberto Isea obtiene los arpegios de la guitarra, Eybar Serrano ejecuta las melodías del bajo y Carlos Torres está al frente de la batería: es esa mezcla de habilidades la que los convierte en los protagonistas definitivos de la banda musical “Twamb”.
Dentro del rock nacional hay bandas a las que no es fácil encasillar en algún estilo determinado y, por lo mismo, a ratos no pueden encontrar el nicho preciso en una escena que muchas veces habla de pluralismo y tolerancia, pero que siempre intenta sectorizar la música y dividirla en sub-géneros. Y no es que esté mal encausar los sonidos y situarlos en una corriente musical, pero a veces sólo hay que dejarse llevar y escuchar buen rock & roll... Twamb es un ejemplo de ello, y aunque sus integrantes se empeñen en clasificarlo como “rock alternativo”, el rock que despliega este cuarteto combina distintos elementos que matizan la variada gama del estilo que desarrollan.
Si bien es importante qué cantan, qué dicen y cómo lo dicen, cobra mayor importancia lo que hacen sentir y la manera como recrean el género musical al que se dedican. Quien entiende de música, se da cuenta que estos muchachos tienen un talento que aún no ha sido expuesto en su totalidad, que detrás de cada acorde hay un trabajo que demuestra la formación académica de algunos de ellos, pero también la soltura natural que es dada por el impulso de querer hacer música.
Se trata de un grupo de amigos como cualquier otro, esos que envuelven en una mortaja la crisis del amor, no para obviarla sino para convertirla en terreno fértil del lenguaje expresado con palabras y con ritmo, ese mismo ritmo que los hizo ganadores del “Intercolegial de Bandas en el año 2003”, “Finalistas en el Festival de Nuevas Bandas del año 2004”, ganadores del “Festival Nuevas Bandas Circuito Táchira 2006”, ganadores en la final de Bandas realizada en Valera y en este mismo mes de julio representaron a la Región Andina en la Final Nacional de “Nuevas Bandas 2006” en Caracas. No asumen las actitudes de los grandes mitos nacionales, pero andan por ahí con sus ambiciones. Les entusiasma reproducir sonidos y palabras que describan vivencias sentimentales, cosa que se refleja en cada uno de los temas que interpretan: Camino perfecto, Desde aquí, Esencia, Nunca, Quizá, Quiero sentirte caer, Respiro de nuevo, Súbito, Tonos oscuros y Vacío, cuyas letras son producto de la sensibilidad escritora de su vocalista, mientras que la música es fruto del aporte que hacen todos los integrantes.
A pesar de estar conformes con la libertad creativa que tiene la banda, están conscientes de que la paciencia y el esfuerzo son factores fundamentales para lograr todo lo que se proponen con su trabajo musical. Hasta el momento tienen grabado cinco temas en estudio y esperan, muy pronto, obtener los recursos suficientes para grabar el “demo” que les permita posesionar su imagen en otras plazas; mientras eso sucede ya en algunas emisoras promueven “Tu silencio”, su más reciente sencillo, que también puede ser escuchado a través de la página web que lleva el nombre del cuarteto.
La música es el estilo de vida que define el rumbo de esta agrupación. Derroche de juventud, entusiasmo y crecimiento musical es el panorama que transmite Twamb con su propuesta sonora, composiciones envolventes que tienen la cualidad más importante de cierta música: la atemporalidad.
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