|
En una noche lluviosa alumbraba con su diminuta luz intermitente una luciérnaga que volaba sobre una laguna. Era la única luz en la oscuridad.
Cualquiera pensaría que la luciérnaga era lo más vistoso y lo mejor del lugar, digna de ser cuidada. Sin embargo, en un momento sorpresivo un sapo rápidamente alargó su lengua y se la comió.
Lo que para algunos pudiera ser muy valioso, para otros podría no serlo tanto.
Si yo te dijera que eres una persona maravillosa. ¿Me creerías?
Probablemente me devolverías la pregunta: “¿Por qué me dices eso?”
Creo que no me responderías: “Tienes razón”.
Ahora bien; si te dijera: “Eres una persona común y corriente”. Quizás estarías menos de acuerdo aún sin expresar nada.
Pero si te dijera: “Eres una persona mediocre”. Tu reacción de desacuerdo sería inmediata.
Desde luego que mi opinión en cualquiera de los casos estaría fundamentada en mi percepción.
Y probablemente no coincida con la tuya. Además, recuerda que mi percepción sería subjetiva.
La imagen que cada quien tiene de sí mismo es muy particular. Lo que cada quien es, corresponde a su mundo interno y le puede hacer sentir satisfecho o insatisfecho de sí mismo.
En este punto es bueno aclarar lo siguiente: cada quien tiene varias imágenes de sí mismo. Cuando éstas se descubren, la persona se da cuenta que no es tan malo como creía, o quizás que no es tan común como creía, o que no es tan bueno como creía.
Estas imágenes son:
1- Como cada quién se “ve” a sí mismo; es la imagen que cada quien tiene de su propia persona. Como cada quien cree que es.
Esta primera imagen es la que hace que mucha gente se acepte o no se acepte como cree que es.
2- Como cada quien cree que le “ven” los demás; es la presunción de la forma como la persona cree que le perciben los otros. A esta segunda imagen la persona le dedica atención pues trata de “proyectar” lo mejor de si mismo. Esta segunda imagen en la realidad es diferente a la anterior pero tanto la primera como la segunda corresponden al mundo interno de cada quien, es decir, a su propio “yo”.
3- Como realmente le “ven” los demás; es la percepción que crean los demás sobre la imagen de una persona. Aquí las imágenes son diversas pues cada quien tendrá de alguien su propia percepción subjetiva. Eso explica porque una misma persona puede parecerle a los demás inteligente, inmadura, sobria, paciente, indecisa, culta, indiferente, buena, mala o cualquier otro adjetivo que describa como le perciben los demás. Lo curioso es que de cada quien los demás tendrán distintas percepciones.
Hagamos el siguiente ejercicio:
Piensa por un momento cómo crees que eres o cómo te ves a ti mismo...
Ahora, piensa por un momento cómo crees que te ven los demás o cómo piensas que ellos creen que eres...
Y ahora, la tercera imagen pertenece a los demás, es decir, como los demás te ven o creen que eres.
Con toda seguridad las tres imágenes son distintas.
A diferencia de lo que en psicología se conoce como la ventana de Johari, aquí solo me refiero a la percepción de lo que es conocido por ti o por los demás.
Una buena manera de acoplar las tres imágenes es recibiendo información de lo que los demás ven de ti para poder mejorar lo que proyectas.
|